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sábado, 26 de mayo de 2012

El Kirchnerismo es Revolución




"hay revolución cuando se rompe la lógica de los antecedentes"

(Carlos Cossio: "El concepto puro de revolución", Barcelona, Bosch, 1936, págs. 46 y ss.)


viernes, 4 de mayo de 2012

YPF: Yegua - Perón - Fidel


Yegua es el apelativo que pasó de su carácter injuriante a reivindicatorio. La mutación fue obra y gracia del ingenio nacional y popular. Ese mismo ingenio que transformó la "crispación" en "Cris-Pasión".

Cuando Marta Dillon escribió el artículo intitulado "Reparaciones", dejó una buena explicación de cómo se fue desarticulando la violencia misógina ejercida contra Cristina, y de cómo a partir de los lazos de género la Yegua se convertía en consigna ("Todas somos yeguas"), de cómo eso que era un insulto, empoderaba.

«Cristina Fernández se volvió familiar, una mujer posible, alguien de quien muchos y muchas pueden decir "mía". De ser una yegua pasó a ser "mi presidenta"», describía Marta Dillon.

Perón es un punto de inflexión para la Historia Argentina, el hacedor del movimiento político más importante y más numeroso de América. Perón comprendió su tiempo, lideró una ruptura contra la lógica del status quo e impuso ideas-fuerza que perduran hasta el presente, que forman parte del acervo cultural: justicia social, independencia económica, soberanía política.

Néstor y Cristina han emergido de ese movimiento enriqueciéndolo, aunándole su propia episteme. Al conjunto de verdades peronistas se le incorporó un hábito intelectual demostrativo, una cualidad para exponer sus asertos con facilidad, rigor y exactitud; para fundamentar y explicar las causas de lo que se sostiene.

Fidel perdió su apellido. No lo necesita para ser identificado con la Revolución Cubana, que es otro punto de inflexión pero para la Historia de Latinoamérica. Desde su irrupción, la Revolución supo identificar al enemigo imperialista ―la contradicción principal― a pocos kilómetros de sus costas diferenciándose de ese modo con los teóricos de izquierda que en el viejo continente europeo tenían al fascismo como su contradictor. Será por eso que una parte de la izquierda argentina nunca supo comprender al Peronismo ni a Cuba.

Fidel comparte con Perón los mismos epítetos lanzados por los voceros de la opresión imperialista, globalizante, internacionalista. Le dicen «Dictador» del mismo modo que a Perón le decían «Dictador Prófugo».
Fidel además de identificar la contradicción principal, también supo identificar los aliados capaces de enfrentarse con ese contendiente, que ―vemos― no es solamente enemigo de Latinoamérica sino también del mundo civilizado, tal como se revela en Europa.

Fidel supo identificar a la Yegua:

«En la noche del 25 de mayo de 2003, después de la asunción de Néstor Kirchner, tuvimos con Hugo Chávez una reunión con Fidel Castro aquí en Buenos Aires, en el hotel. Allí, Chávez le pidió a Fidel su impresión sobre Kirchner, a quien prácticamente no conocían.
―"Me parece, Fidel, por sus respuestas, por su mirada, que estamos ante un nuevo dirigente defensor de las causas latinoamericanas, ante un nuevo aliado"―, le dijo Chávez.
―"Ante uno no, creo que ante dos"―, le respondió Fidel, ―"escuchen lo que dice su esposa, préstenle atención a esa mujer"―.
(El relato es del actual embajador de Venezuela, Arévalo Méndez Romero, por entonces vicecanciller de su país, ayer en Visión 7 Internacional, por la televisión pública.)»
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(leer el Pirulo de Tapa de Página 12 del 31 de octubre de 2010)

Repasen esa entrevista realizada por Pedro Brieger y Rulo Dellatorre:



Hace pocas horas, en el posteo anterior de este blog, pero también en el Blog de Goliardo (Cristian Sayes), nos hemos ocupado de reproducir las recientes palabras de Fidel a Camila Vallejo:

«Hay que defender a una mujer que representa el punto más alto de lucha en América latina, que es Cristina Fernández».

Los compañeros y lectores de la blogósfera han eternizado el "Ya Podemos Festejar" como juego de palabras basado en la sigla YPF. Con la misma simpatía le podríamos atribuir a Cristina la frase "Yo cimiento un País con Futuro", porque es la idea o hilo conductor que se desprende de cada una de sus iniciativas y decisiones políticas.

Poco a poco va quedando grabado a fuego ―social y culturalmente― una episteme kirchnerista consistente en la capacidad para explicar y razonar las decisiones políticas. Las causas y los porqués. Lo hizo Axel Kicillof en el Senado, lo hizo Agustín Rossi en Diputados, lo hacen otros dirigentes políticos y sociales. Se corren velos todos los días.

Y lo hace la Presidenta:



Yacimientos Petrolíferos Fiscales es YPF.
Quise jugar con esa sigla ―YPF, Yegua, Perón, Fidel― porque me parece importantísimo resaltar que la debilidad y la estigmatización de que fueron objeto estos líderes políticos pueden volverse fortalezas, a base de persistencias, a base de no perder de vista cuál es la contradicción principal y poniéndose en la senda correcta ―realista― para enfrentarla.

Más claro, el discurso de Agustín Rossi:

«...Muchos preguntarán por qué ahora y no antes, por qué en este momento. Algunos han querido buscar alguna causa coyuntural, mezquina. Y yo quiero decir que como todos sabemos las decisiones no se toman en un termo, las decisiones se toman con un contorno y en un entorno. A veces ese contorno y ese entorno viabilizan las decisiones, y en otras, ese contorno y ese retorno retardan las decisiones [...] En el año 2009 dije acá, en este recinto, que la contradicción de la política argentina era “política versus corporaciones” y no “oficialismo versus oposición”; que teníamos que construir una política capaz de disciplinar al poder corporativo; que la política, desde cualquier lugar, piensa por el interés general; que las corporaciones piensan en su propio interés; que para nosotros, la Argentina es la patria y no una factoría. (Aplausos prolongados en las bancas y en las galerías. Varios señores diputados rodean y felicitan al orador)».


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"hay revolución cuando se rompe la lógica de los antecedentes" 
(Carlos Cossio: "El concepto puro de revolución", Barcelona, Bosch, 1936, págs. 46 y ss.). 


¿Tenemos conciencia en lo qué estamos?


Hasta la próxima. 

sábado, 28 de abril de 2012

Los Códigos de Vélez


El acto fue en el estadio de Vélez Sarsfield, club que lleva el apellido del autor del Código Civil y del Código de Comercio, cuya reforma y unificación se discute en el Congreso por iniciativa de Cristina, nuestra Presidenta.

El Club Atlético Vélez Sarsfield se llama así en honor al codificador Dámaso Simón Dalmacio Vélez Sarsfield, que era abogado y político, igual que Néstor y Cristina, que además de abogados y políticos son peronistas y como peronistas se distinguen por usar el símbolo de la "V" de la Victoria.

Y la Victoria es el nombre elegido para distinguir al instrumento jurídico-político del Kirchnerismo -el Frente para la Victoria- con el cual hace 9 años inició un camino de transformación para bien de los argentinos.
La "V" de la Victoria y del Frente. Esa misma "V" que también distingue a la camiseta y al escudo del Club Atlético Vélez Sarsfield.

Un 27 de abril, se realizaron las elecciones presidenciales en las cuales Néstor logró el 22% de los votos, y ya como Presidente dijo "Vengo a proponerles un sueño", en su primer mensaje al Congreso. El Pueblo aceptó la propuesta elevando ese 22 al 54.

El estadio donde se realizó el acto se llama "José Amalfitani" en honor a José "Pepe" Amalfitani, el mejor Presidente de la historia del club y quizás del fútbol argentino; ese estadio donde habló la mejor Presidenta de la historia de la Argentina y quizás del mundo.

Fue un acto masivo. Una demostración de fuerza y de fortaleza.
Fue en "El Fortín" (apodo popular de Vélez).
El Fortín es esa pequeña fortaleza o fortificación caracterizada por el mangrullo.

Mangrullo y Sifón explican la Televisión Digital a través de la cual se vio el acto en el Club Vélez Sarsfield que se fundó el 1º de enero de 1910, y también un 1º de enero pero de 1871 entró en vigencia el Código Civil de Vélez Sarsfield que cuando fue ministro de Sarmiento impulsó el ferrocarril y el telégrafo, es decir las comunicaciones; y Cristina impulsó la democratización de las comunicaciones audiovisuales y el acceso a la televisión digital.

Coincidencias. Todo tiene que ver con todo.


(foto: www.inforegion.com.ar Diario Metropolitano de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora)

sábado, 10 de diciembre de 2011

Soberanía intelectual y revisionismo histórico

Nuestra Presidenta Cristina Fernández de Kirchner dijo:
"hoy la soberanía se defiende haciendo crecer la economía, el empleo y la inclusión […] en un mundo que parece derrumbarse y que nos daba lecciones, hoy, no ya con cañones sino con un concepto político y cultural propio, debemos dar una pelea por la soberanía intelectual ". 

El mensaje fue parte del discurso pronunciado con motivo de los actos conmemorativos del Día de la Soberanía y la noticia se vio reflejada en varios sitios tales como Diario Registrado (de Diego Gvirtz) y Radio Universidad (Universidad de La Plata). Especialmente el Blog "El Ojo con Dientes", le dedicó un post muy completo con video y todo. 

Evidentemente, las palabras de Cristina no eran de ocasión ni para acariciar el éter sino que estaban enmarcadas en una nueva iniciativa política que se conoció poco después: la creación del Instituto Nacional de Revisionismo Histórico Argentino e Iberoamericano "Manuel Dorrego" merced al Decreto Nº 1880/2011 fechado el 17 de noviembre de 2011. 

Como todos saben, la célebre frase "la única verdad es la realidad" se encuentra inmortalizada y atada a la figura de Juan Domingo Perón, no obstante que ella fue acuñada por Aristóteles quien bajo esa consigna demostraba su distancia –diferenciándose– de las posiciones del Idealismo de su maestro Platón (de allí que el amor "platónico" haga referencia al aspecto idealizado). 

Que Perón haya puesto el acento en "la realidad como verdad" tiene sentido cuando se repara que la Historia de nuestro país ha tenido una fuerte presencia de irrealidades, ficciones y abstracciones con el propósito deliberado de imponer y legitimar una idiosincracia y un sentido común que impidiera el desarrollo nacional. 
Por eso, cuando leemos "El fetiche de la Constitución" de José María Rosa, encontramos que, en su dedicatoria, hace suyas las palabras de Arturo Jauretche: 
"Se ha falsificado la historia para que la inteligencia nacional estuviese en el Limbo, mientras operaban otras inteligencias al servicio de una política planificada, desde luego porque toda política implica un plan. Pero desde el Limbo no se puede pensar el futuro. Las naciones están en el mundo y no en el Limbo y desde el mundo –la realidad– construyen su destino. Pasado, presente y futuro son historia. La política de la historia falsificada tendió precisamente a cegarnos la visión de los fines históricos con fines ideológicos, de no dejarnos ver los nacionales para limitarnos a los que llamaron “institucionales”. De allí nuestros demócratas que no acatan a las mayorías, y nuestros liberales que reprimen la libertad. Se ha incorporado a nuestra educación el dogma de que la finalidad de la emancipación Argentina fue construir determinado régimen político, determinada forma institucional, y no ser lisa y escuetamente una nación donde la sustancia predomine sobre las formas. Sería demasiado grosero suprimir la nación, simplemente se le atan las manos haciendo de los instrumentos de su defensa, las redes que la aprisionan" (Arturo Jauretche: Política nacional y revisionismo histórico, 1959).

Desde otro lugar –la religiosidad– Monseñor Enrique Angelelli también puso el acento en la realidad formulando su regla de oro: "Para servir, hay que tener un oído atento al Evangelio y el otro en el pueblo", y en el Sitio El Ortiba se pueden encontrar una muy buena recopilación de notas y datos entre los cuales se destaca la convocatoria que Angelelli hizo a los católicos (laicos, sacerdotes y consagrados) a una Primera Semana Pastoral, donde la propuesta final quedó formulada así: "Caminemos juntos, partiendo de la realidad, la cultura y la tradición de este pueblo. Siempre iluminados por la Luz del Evangelio y del Magisterio de la Iglesia. Queremos ser una Iglesia servidora de los hombres". 

La preocupación por sostener un discurso de la realidad tiene, entonces, muchas vertientes y en el Derecho también se destacaron juristas (iusfilósofos) que entendieron la necesidad de formular marcos teóricos donde la realidad fuera el eje principal. 
Tiempo atrás, el abogado tucumano (y bloguero) Aldo Ulises Jarma, integrante de "AJuS - Abogados por la Justicia Social", promocionó la Conferencia Inaugural de esa agrupación en el post "Porque sabemos que el Derecho no es neutral", y agregaba "porque queremos un Derecho a servicio del pueblo y la justicia social. Porque las facultades públicas de Derecho no pueden seguir siendo núcleos conservadores donde sólo se escuchen las voces del neoliberalismo fracasado o el republicanismo elitista". 

Estoy totalmente de acuerdo. 

Y justamente, teniendo presente a los tucumanos blogueros como Aldo Ulises Jarma y Ricardo, autor de "Los Huevos y las Ideas", quiero recordar al que -a mi juicio- es uno de los más grandes iusfilósofos que ha dado nuestro país, también tucumano, se trata de: Carlos Cossio. 

Si hablamos de la realidad, no hay duda que Carlos Cossio introduce una concepción novedosa sobre el Derecho: su aporte fundamental pasa por entender que el Derecho no es sólo norma, sino también realidad social. Por eso, cuando construye su Teoría Egológica del Derecho, no se queda en el plano de la artificialidad de las normas jurídicas sino que pone el acento en la conducta compartida. 
Cossio dice que el Derecho es "conducta en interferencia intersubjetiva"; lo que está en juego es la valoración de la conducta y la convivencia espontáneas. Si el ser humano es social "por naturaleza" (Aristóteles), entonces hay una creación de Derecho que proviene de la propia práctica social. 

La definición de Cossio es de una originalidad importantísima porque su punto de partida es el ser humano y su conducta, pero no una conducta tomada en forma aislada o individual sino en relación con otros: "vida compartida", "la realidad". 

Estudiar a Carlos Cossio impone detenerse en la época en que desarrolló su concepción del Derecho. Era una Argentina formalmente liberal, un Estado liberal excluyente en lo social, un sistema institucional que beneficiaba e incluía sólo a una minoría privilegiada. El clima político que vivió Cossio fue la emergencia de lo social, de los sectores excluidos que buscaban ser representados por el Estado. Ese fue el empuje de la época en toda América Latina y también en Argentina con el Peronismo. Cossio –que no era peronista– tuvo simpatías con el Peronismo y sus ideas iban a tono con un avance social que tuvo su expresión intelectual en distintas áreas académicas. (Juan Manuel Salgado, Teoría General del Derecho, Universidad Nacional del Comahue). 

Cossio rechazó la concepción europea del Estado basada en una antropología filosófica individualista donde el Estado tiene que intervenir lo menos posible, donde lo social es posterior, donde primero están los sujetos y después se relacionan entre sí –contrato social– haciéndose seres sociales. 
Del mismo modo que el Existencialismo entiende la dimensión social como parte de la individualidad y que el sujeto individual se construye y se constituye en un ámbito social (con otros), Cossio dice que existe una normatividad en la propia existencia, antes del Estado. En el plano del ser –de la realidad– hay sociabilidad; Cossio encuentra el Derecho en el plano de la realidad social. 

Cossio tuvo discípulos brillantes; además de Enrique Aftalión y José Manuel Vilanova, también lo fue Julio Raffo y quiero detenerme en él que actualmente es legislador de Proyecto Sur en la CABA porque más allá de las diferencias políticas que tenga con el Kirchnerismo, es evidente su compromiso con la realidad social (por su historia personal) y forma parte del universo de compatriotas identificados con la soberanía intelectual. 

En un magistral discurso pronunciado en la UBA, Julio Raffo rememoró a Cossio señalando el ostracismo a que fue sometido: 

"Lo cierto es que, a mi juicio, la incapacidad del horizonte intelectual de algunos maestros de esa época, cuando vino el golpe de Estado de 1955 que deriva en un gobierno persecutorio de mucha represión interna en 1956, a Cossio lo echan de la Facultad por peronista. Disparate. Lo que sucede con Cossio es que nunca había formado filas en esta Facultad con la oposición “gorila” demo-liberal porque él no era un demo-liberal. No compartía la visión del diario La Prensa, del diario La Nación de entonces con el peronismo ni con la Iglesia Católica, con quien había tenido severas discrepancias o cuestionamientos recíprocos. Entonces, lo expulsan. En nombre de la “Revolución Libertadora” –1956–, Carlos Cossio fue expulsado de esta Facultad. Y por eso, cuando yo lo conocí, se reunía en los bares; porque no podía entrar acá. En el bar “Y a mí qué” –que no existe más–, en la esquina de Callao y Libertador, y otros bares cerca de la calle Posadas". 

"Y venían juristas: venía Machado Neto, gran jurista brasileño, que ¡yo lo conocí en un bar! O en la casa de Cossio, cuando se mudó a la calle Posadas a un departamento más pequeño –que yo siento con emoción porque lo acompañé a ver varios departamentos hasta que eligió ése–, estaba marginado. Pero marginado y todo, era acompañado por el ex juez ministro de la Corte Suprema de entonces, Esteban Imaz, padre de la principal obra sobre el recurso extraordinario –que es el libro de Imaz y Rey–, por Juan Francisco Linares –gran administrativista–; Enrique Petracchi –el actual ministro de la Corte– también venía y participaba de esas reuniones, Aftalión ya menos porque era un hombre mayor, y otros que no son conocidos pero que trabajaban, pensaban y lo acompañaban a Cossio". 

"Pero no alcanzaba con haberlo echado a Cossio de la Facultad. Había que prohibir que se presentara a concurso porque concurso que hubiera, lo iba a ganar. Su obra había tenido repercusión internacional –está traducida y hay artículos sobre la teoría egológica en danés, inglés, alemán, húngaro–. Uno de los grandes pensadores polacos dialogó muchísimo con Cossio y tiene publicaciones sobre la teoría egológica; entonces a Cossio tenían que excluirlo y prohibirle reingresar porque la Facultad no soportaba el peso específico del pensamiento y la presencia de Cossio en la Facultad". 

"Debo decirles que yo me recibí en el año ’71 y en la reglamentación de entonces, que creo que está vigente, los alumnos podíamos pedir que un profesor nos diera el título. Y yo pedí que me diera el título un profesor echado: Carlos Cossio. Sé que hubo cabildeos en el decanato a ver si lo dejaban o no lo dejaban; se encontraron con un problema normativo. Y entró en el año ’71 a darme el título a mí. Y después entró reincorporado en el año ’73 porque se sanciona una ley de amnistía, aprobada unánimemente por el Congreso de la Nación. Algunos la critican, otros la defendemos. Pero lo cierto es que todos los partidos aprobaron la ley de amnistía.

"Hay un artículo que dice: “Se reincorporarán todos los perseguidos, empleados, funcionarios, docentes…”, y lo llamo y le digo: “Carlos, esto se aplica a tu situación” –porque él concedía el privilegio de que lo tutearan, le gustaba que lo tutearan; me costó pero después ejercí ese privilegio con serenidad–. “¿Te parece?”. “Sí”. Entonces hice un escrito que está en el legajo personal de Cossio –lo vio el doctor Méndez, acá presente–, diciendo al interventor Rodolfo Puigróss: 
“He sido privado de mi cátedra en 1956, situación que se encuentra contemplada en el artículo tal de la ley de amnistía. Solicito mi reincorporación”.

"La llevé a la casa, al último piso de Rodríguez Peña –donde a veces pasábamos fines de semana con amigos conversando–, la firmó un domingo y después la llevé el lunes al Rectorado de la universidad en la calle Viamonte, la sellaron y se produjo la reincorporación de Cossio por aplicación de esa ley. Lo digo y lo subrayo porque en esta casa, un disertante uruguayo, el doctor Sarlo, dijo, y salió publicado, que Cossio había reingresado a la Facultad por presión de los montoneros. Un disparate total, completo. Lo que sucede es que Carlos Cossio, y yo le contesté al doctor Sarlo, tenía por aquellos años una visión de comprensión o simpatía a los movimientos de transformación de América latina y del mundo; veía con simpatía y con profunda crítica en muchas cosas la Revolución cubana, hablábamos de la resistencia de Vietnam; lo que no quiere decir ni que fue montonero, ni que apoyó a los montoneros y mucho menos que reingresó porque lo trajeron los montoneros. Lo digo con todas las letras porque salió publicado con todas las letras, y es muy chocante encontrarse con distorsiones de esta naturaleza".

"Lo cierto es que Cossio, un autor de peso mundial y gigantesco como no ha habido en el ámbito del derecho, a mi juicio, en la Argentina y en América latina, generador de una corriente de pensamiento que, uno podría decir: “Por sus frutos, lo conoceréis”.

"Todo aquel que piense que todo el fenómeno del derecho no está en la norma, sino en la realidad de conducta, que esa realidad tiene valores; por eso somos primos o hermanos o alguna relación tenemos con los trialistas porque también enfatizamos los valores, la justicia y el conocimiento del derecho como fenómeno de realidad".


El Homenaje conjunto a Carlos Cossio y Werner Goldschmidt vuelve a relacionarnos con Tucumán porque Goldschmidt, el padre del Trialismo, vino a la Argentina como catedrático de la Universidad de Tucumán y luego se quedó definitivamente. Su continuador es el Profesor Miguel Ángel Ciuro Caldani, principal exponente argentino del Trialismo, quien dijo respecto de ambos: 
"Además de ser parte de la vanguardia del pensamiento universal, los aportes jusfilosóficos de Cossio y Goldschmidt, sobre todo al integrar en diversos grados la realidad social, las normas y los valores, son expresión muy profunda de la idiosincracia latinoamericana […] Si América Latina y sobre todo Argentina, tienen algo original que decir en el concierto universal de la iusfilosofía, deben hacerlo al hilo de la egología y el trialismo. El porvenir de ambas teorías depende mucho del futuro que tenga nuestra cultura, pero no cabe duda que las ideas de Cossio y Goldschmidt ocupan un lugar de verdadera vanguardia en el pensamiento de nuestro tiempo" 
(Miguel Ángel Ciuro Caldani: Homenaje a Werner Goldschmidt y Carlos Cossio, disponible en el Sitio "Cartapacio"). 

El iusfilósofo brasileño Luiz Fernando Coelho, en sus conferencias de Buenos Aires y San Carlos de Bariloche (2005) subrayó la dimensión universal de la teoría egológica en la historia del pensamiento jurídico, tanto como para sostener que hay un antes y un después de Cossio, ninguno mejor que Cossio supo interpretar al Derecho como experiencia, y concluyó que la teoría egológica de Cossio, junto con la teoría tridimensional de Reale, la teoría trialista de Goldschmidt y la teoría raciovitalista de Recaséns Siches, son alternativas teóricas aptas para liberar a la jusfilosofía iberoamericana del colonialismo cultural. 

Para terminar, quiero recordar que Cossio también estudió y se ocupó de dar una definición sobre lo que debe entenderse por "revolución"; siempre partiendo de la realidad social dice que "hay revolución cuando se rompe la lógica de los antecedentes" (Carlos Cossio: "El concepto puro de revolución", Barcelona, Bosch, 1936, especialmente págs. 46 y ss.). 

La definición de Cossio viene bien en este momento donde la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner inicia su segundo mandato. 

Muchos compatriotas nos hemos dado cuenta -porque es evidente, porque miramos y somos parte de la realidad social- que hay una ruptura. Como ocurrió con el primer Peronismo. 

A partir de Néstor y Cristina hay claramente una revolución… Y estamos en ella con alegría, con mucha alegría. 

 

(video choreado a Gerardo Fernández, Luigi y NatDevoto)